Trabajo temporal

Cómo abordar la procrastinación

Las opiniones difieren sobre la mejor manera de lidiar con la procrastinación, pero una solución es cambiar nuestras expectativas o estándares para completar el trabajo y hacer un plan para revisar partes de él cuando esté completo.

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La procrastinación puede desafiar la capacidad de cualquier persona para trabajar productivamente. Puede superar la tentación de posponer una tarea para una fecha o momento posterior con una variedad de consejos y métodos que se centran en la productividad. Aprender qué pasos nos ayudan a eliminar la procrastinación en el lugar de trabajo puede mejorar nuestra productividad diaria.

Estrategias para dejar de procrastinar en el trabajo

Como cualquier hábito, se puede superar la procrastinación con un plan estratégico y practica para superar la tentación. Con un poco de esfuerzo y una planificación cuidadosa, podremos gestionar mejor nuestro tiempo y reducir la ansiedad al completar las tareas. Probemos estas estrategias para dejar de procrastinar en el trabajo.

Simplificar las tareas

Pongámonos a prueba para reducir cada tarea en partes más pequeñas. Probemos a utilizar diferentes técnicas para lograrlo, como la  técnica Pomodoro, en la que se trabaja durante 25 minutos y luego nos tomamos un breve descanso. Después de completar cuatro ciclos de trabajo y descansos, podemos tomar un descanso más largo. Este proceso nos permite concentrarnos durante períodos de tiempo más cortos y al mismo tiempo implementar tiempo para descansos.

Centrarse en la productividad

Para ayudar a establecer y mantener una rutina, consideremos usar herramientas para alcanzar objetivos diarios, como una aplicación de administración de tareas en nuestro teléfono o un calendario físico. Eliminemos cualquier cosa que pueda desviar nuestra atención de la tarea en cuestión. Si tenemos el desafío de evitar las redes sociales durante el horario laboral, desactivemos todas las notificaciones y coloquemos el teléfono en un lugar al que no podamos acceder desde nuestro espacio de trabajo. Si trabajamos en un entorno que distrae, intentemos usar auriculares con cancelación de ruido para eliminar los sonidos que distraen o, si se puede, movernos a un área de trabajo más tranquila.

Premiar nuestro progreso

Si completar una tarea no es suficiente para motivarnos, tomemos un bolígrafo y escribamos cómo nos sentiríamos una vez que alcancemos nuestro objetivo, qué impactos positivos podrían surgir debido a su finalización y cómo planeamos celebrar nuestro éxito. Celebremos los pequeños hitos. Después de lograr nuestro objetivo general, podemos recompensarnos de una manera más grande y significativa, como detenernos a tomar un café o dedicar un tiempo para charlar con un compañero de trabajo.

Identificar prioridades

Identifiquemos las partes más importantes y complejas de una tarea para comprender mejor el alcance del proyecto. A veces, hacer primero las cosas fáciles puede ayudar a dejar de procrastinar y comenzar con un proyecto. También se puede intentar avanzar y retroceder entre pasos más complejos y más simples.

Establecer metas

Una vez que te seamos conscientes del alcance de un proyecto, fijemos metas para limitar la procrastinación. Consideremos establecer metas para plazos incrementales más la cantidad de trabajo que terminemos en un período diario o semanal. Escribir nuestras metas puede ayudar a recordarlas y completarlas.

Definir finalización

Antes de comenzar un proyecto, identifiquemos cómo saber cuándo concluye realmente el proyecto. Determinemos si hemos terminado cuando enviemos nuestro trabajo a un supervisor o después de completar las revisiones o actualizaciones. Saber cuándo termina nuestro trabajo puede hacer que sea más fácil completarlo sin posponer las cosas.

Hacer una lista de tareas pendientes

Una vez que identifiquemos las tareas clave, podemos escribirlas en papel o usar un archivo digital para crear una lista de verificación de elementos para completar. Si siente que nos estamos distrayendo, leamos la lista y elijamos un elemento para lograr antes de detenernos nuevamente. Tachar elementos de nuestra lista también puede ofrecer una recompensa intrínsecamente motivadora cuando nos resistimos a la procrastinación.

Crear una rutina

Seguir una rutina diaria es otra forma de superar la procrastinación. Se debe adquirir el hábito de comenzar el día a la misma hora, siguiendo un horario que maximice nuestra productividad. Consideremos comenzar con las tareas más importantes y detenernos para completar las tareas menos urgentes a lo largo de la jornada laboral.

Crear y seguir cronogramas

Crear una línea de tiempo es otra forma de dividir las tareas en pasos más pequeños. Esto también permite adjuntar una marca de tiempo para cada parte del proyecto. Cumplir plazos pequeños a medida que completamos los pasos pueden motivarnos a seguir trabajando hasta el final del cronograma.

Debemos mantenernos al tanto de nuestros plazos a medida que avanzamos en las tareas. Podemos cargar tareas en un calendario digital o software de administración de tareas y asignar fechas límite o poner notas en el monitor del pc o en cualquier lugar donde podamos verlas varias veces al día. Con una fecha límite constantemente a la vista, es más difícil posponer las cosas.

Utilizar imágenes

Crear un mapa visual de la tarea puede estimularnos a trabajar y cumplir cada paso. Aclarar cada parte del proceso con una señal gráfica puede hacer que la tarea sea más fácil de comprender nuestras responsabilidades generales. También podemos realizar un seguimiento físico de nuestro progreso con un cuadro o gráfico colorido que completes cada día o algo que se actualice automáticamente a través de una aplicación digital. Busquemos plantillas online o encontremos organizadores gráficos que incluyan diagramas de flujo, guiones gráficos y esquemas.

Tomar descansos

Tomarse un descanso puede parecer contrario a la procrastinación, pero darle a nuestra mente un descanso puede hacer elevar nuestra productividad una vez que regresemos al trabajo. Establecer una rutina que incluya un descanso de 10 a 15 minutos de vez en cuando para levantarnos, caminar, tomar un poco de aire fresco, charlar con un compañero de trabajo o hacer lo que consideremos relajante y revitalizante. Tomemos el tiempo para no convertir los descansos cortos en largos con frecuencia.

Si nos gusta producir un trabajo que cumpla con altos estándares de perfección, podemos optar por posponer las cosas por temor a que el trabajo no sea perfecto. La situación puede oscilar entre la ansiedad, la autocrítica y el sentimiento abrumador. Las opiniones difieren sobre la mejor manera de lidiar con este motivo para la procrastinación, pero una solución es cambiar nuestras expectativas o estándares para completar el trabajo y hacer un plan para revisar partes de él cuando esté completo.