Qué ocurre en una empresa cuando se aplica un ERE
Descubre qué es un ERE, cómo funciona y qué implicaciones tiene para las empresas y empleados.
November 9, 2025

El ERE (Expediente de Regulación de Empleo), es una herramienta legal que permite a las empresas reorganizar su plantilla en situaciones específicas, como causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. Aunque se asocia comúnmente con despidos colectivos, su aplicación es mucho más amplia y compleja de lo que parece a simple vista.
En esta guía te explicamos en qué consiste un Expediente de Regulación de Empleo, cuándo puede aplicarse, cómo se lleva a cabo y cuáles son sus implicaciones para la empresa, tanto a nivel legal como organizativo y reputacional. Entenderlo bien es clave para tomar decisiones responsables y estratégicas en momentos críticos.
Qué es un ERE
El ERE es un procedimiento legal que permite a una empresa modificar su plantilla de forma significativa ante situaciones extraordinarias. A través de este proceso, una organización puede poner en marcha medidas como despidos colectivos, suspensiones de contrato o reducciones de jornada, siempre que existan motivos justificados.
Este mecanismo no puede aplicarse de manera arbitraria. Está regulado por la legislación laboral vigente y requiere que la empresa acredite causas concretas —ya sean económicas, técnicas, organizativas o relacionadas con la producción— que justifiquen la decisión. Además, debe seguirse un protocolo formal, que incluye la apertura de un periodo de consultas con los representantes legales de los trabajadores.
El Expediente de Regulación de Empleo es especialmente habitual en contextos de crisis o reestructuración empresarial, donde se busca ajustar el volumen de empleo a una nueva realidad sin comprometer, en la medida de lo posible, la viabilidad del negocio.
Tipos de ERE: ¿qué opciones existen?
El ERE no se limita únicamente a despidos. De hecho, existen tres modalidades distintas, y cada una responde a una necesidad concreta de la empresa.
- Despido colectivo (ERE de extinción): Supone la finalización permanente del contrato laboral para un número determinado de empleados. Se recurre a esta opción cuando la empresa ya no puede sostener esos puestos de trabajo a largo plazo.
- Suspensión de contratos: En lugar de romper el vínculo laboral, se pausa de manera temporal. Durante ese tiempo, los trabajadores no prestan servicios ni perciben salario, aunque conservan su relación contractual con la empresa.
- Reducción de jornada: Esta fórmula permite mantener los puestos de trabajo, pero adaptando la carga horaria. Es decir, los empleados siguen en la plantilla, pero trabajan menos horas al día o menos días a la semana.
Cuando estas medidas tienen carácter temporal, se habla de ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo). A diferencia del ERE, el ERTE se aplica en momentos puntuales y permite que los trabajadores se reincorporen a sus puestos cuando la situación mejore.
¿Cuándo se puede aplicar un Expediente de Regulación de Empleo?
Un ERE solo puede llevarse a cabo cuando existen causas concretas y demostrables que impiden a la empresa mantener su actual plantilla. Este proceso, conocido formalmente como Expediente de Regulación de Empleo, debe estar amparado por la legislación laboral y respaldado por una justificación sólida. Los motivos que pueden dar lugar a un ERE se dividen principalmente en cuatro categorías.
- Económicos: Se produce cuando la empresa atraviesa dificultades financieras, ya sea por pérdidas continuadas, reducción significativa de ingresos o una previsión clara de falta de viabilidad económica. No basta con una mala racha puntual; debe demostrarse que el desequilibrio económico es sostenido y afecta a la estabilidad del negocio.
- Técnicos: Este tipo de causa está relacionada con cambios en el sistema productivo, como la incorporación de maquinaria o software que reemplaza tareas manuales. En estos casos, el ERE se plantea porque la innovación reduce la necesidad de ciertos perfiles profesionales.
- Organizativos: Tiene que ver con reestructuraciones internas. Por ejemplo, si una empresa decide unificar departamentos, externalizar funciones o modificar la manera en que gestiona su operativa diaria, puede verse obligada a prescindir de determinados puestos.
- Productivos: Ocurre cuando baja la demanda de los productos o servicios ofrecidos por la empresa y, en consecuencia, ya no es necesario mantener la misma capacidad de producción o atención al cliente. En estos escenarios, ajustar el número de empleados puede ser una medida para adaptar el negocio a su nueva realidad.
¿ERE o despido colectivo?
Un Expediente de Regulación de Empleo puede adoptar distintas formas, como la suspensión de contratos, la reducción de jornada o, en los casos más conocidos, el despido de varios trabajadores. Es precisamente en este último supuesto donde surge una duda habitual: ¿Es lo mismo un ERE que un despido colectivo?
La respuesta es ‘no, exactamente’. El ERE es el procedimiento legal a través del cual se organiza y tramita una medida de ajuste laboral. Dentro de este marco, el despido colectivo es una de las posibles consecuencias si la medida implica la extinción definitiva de múltiples contratos.
Entonces, ¿cuándo se considera que un ERE incluye un despido colectivo? Para ello, deben cumplirse unos criterios específicos, establecidos por la normativa laboral, que tienen en cuenta el tamaño de la empresa y el número de empleados afectados en un periodo de 90 días:
- En compañías con menos de 100 personas en plantilla, se habla de despido colectivo si al menos 10 trabajadores resultan afectados.
- En compañías con entre 100 y 300 empleados, el umbral se sitúa en el 10% del total de la plantilla.
- En compañías con más de 300 trabajadores, el despido colectivo se produce cuando se ven implicadas 30 o más personas.
Es importante entender que no todos los ERE son despidos colectivos, pero todos los despidos colectivos deben canalizarse a través de un ERE. Esta distinción es clave, especialmente en términos legales y organizativos, ya que cada tipo de medida conlleva obligaciones distintas para la empresa y derechos específicos para los empleados.
El paso a paso de un ERE
El proceso para llevar a cabo un ERE es riguroso y debe seguir una serie de etapas establecidas por la ley para asegurar la legalidad y la transparencia. A continuación, te detallamos cada paso que forma parte del procedimiento de un Expediente de Regulación de Empleo.
- Identificación y justificación de las causas
El primer paso consiste en que la empresa analice y documente las razones que motivan el expediente, ya sean de índole económica, técnica, organizativa o productiva. Esta justificación debe basarse en datos y evidencias claras que expliquen por qué es necesario hacer un ajuste en la plantilla.
- Notificación a los representantes de los trabajadores
La compañía debe informar formalmente a los delegados sindicales o a la comisión representativa de los empleados. En caso de no existir representación, se constituirá un comité ad hoc para representar a la plantilla durante el proceso.
- Periodo de consultas y negociación
Se abre un periodo, que dura hasta 15 días (o 30 días si la empresa tiene más de 50 empleados), durante el cual la empresa y los representantes laborales dialogan para intentar alcanzar un acuerdo que reduzca el impacto del ERE. En esta fase se pueden plantear alternativas o medidas paliativas como recolocaciones internas o reducciones parciales de jornada.
- Comunicación a la autoridad laboral
Simultáneamente al inicio del periodo de consultas, la empresa debe informar a la autoridad laboral competente. Este organismo supervisa que el procedimiento cumpla con la normativa y puede mediar o solicitar aclaraciones si es necesario.
- Conclusión del periodo de negociación y decisión definitiva
Finalizado el periodo de consultas, si se llega a un acuerdo, se formaliza un pacto que recoge las condiciones de aplicación del ERE. Si no hay consenso, la empresa puede continuar con la tramitación siempre que haya respetado los trámites legales.
- Implementación del ERE
Finalmente, se aplican las medidas previstas, que pueden incluir despidos, suspensiones temporales o reducción de horas. En caso de despido colectivo, los empleados afectados tienen derecho a recibir la indemnización correspondiente y pueden solicitar las prestaciones por desempleo.
Queda claro que un ERE es un mecanismo que las organizaciones usan para un ajuste de su plantilla al enfrentarse a etapas en que precisan reorganizarse o afrontar reducir el número de trabajadores. Aunque es una medida delicada, se encuentra regulada para asegurar que se respete tanto la viabilidad del negocio como los derechos de los trabajadores involucrados. Comprender bien sus causas, tipos y pasos a seguir es esencial para afrontar este proceso de forma informada y responsable.
La comunicación abierta y la negociación durante el procedimiento son clave para reducir el impacto que un Expediente de Regulación de Empleo pueda tener en las personas y en la empresa. Así, se puede buscar un equilibrio que permita superar las dificultades de la manera más justa posible.
Por eso, contar con el conocimiento adecuado y un acompañamiento profesional puede marcar la diferencia para que un ERE se gestione con eficacia y cumpliendo con todas las garantías legales.