Jóvenes que no estudian ni trabajan: un desafío creciente para el mercado laboral juvenil en Chile
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November 26, 2025
El mercado laboral chileno ha enfrentado un periodo complejo: crecimiento ralentizado, baja creación de empleo formal y una tasa de desempleo que ronda el 8,9%. Entre los grupos más afectados por esta realidad se encuentran los jóvenes de 15 a 24 años que actualmente no estudian ni trabajan, un segmento que ha ido aumentando en el último año.
Aunque se les suele llamar “ninis”, detrás de ese término existe un conjunto diverso de situaciones, realidades familiares y trayectorias educativas que no siempre se reflejan en esa etiqueta. Entender este fenómeno con datos y contexto es clave para avanzar hacia mejores oportunidades de inserción laboral.

Jóvenes que no estudian ni trabajan: un desafío creciente para el mercado laboral juvenil en Chile
El mercado laboral chileno ha enfrentado un periodo complejo: crecimiento ralentizado, baja creación de empleo formal y una tasa de desempleo que ronda el 8,9%. Entre los grupos más afectados por esta realidad se encuentran los jóvenes de 15 a 24 años que actualmente no estudian ni trabajan, un segmento que ha ido aumentando en el último año.
Aunque se les suele llamar “ninis”, detrás de ese término existe un conjunto diverso de situaciones, realidades familiares y trayectorias educativas que no siempre se reflejan en esa etiqueta. Entender este fenómeno con datos y contexto es clave para avanzar hacia mejores oportunidades de inserción laboral.
Una cifra que sigue aumentando
En los últimos 12 meses, el grupo de jóvenes que no participa ni en la educación ni en el mercado laboral creció de 331.596 a 336.604, lo que representa un aumento del 1,5%.
- 163 mil son hombres.
- 174 mil son mujeres.
El alza ha golpeado especialmente a las mujeres jóvenes, quienes enfrentan tasas de desempleo más altas y mayores barreras para acceder a estudios formales o empleos.
Además, la tasa de desempleo juvenil bordea el 22%, y en mujeres jóvenes llega a 25%, muy por encima del promedio general.
¿Por qué ocurre? Un fenómeno con múltiples causas
Este grupo no es homogéneo y las razones detrás de la inactividad juvenil son variadas. Algunas de las más frecuentes incluyen:
Dificultad para encontrar empleo formal
Mercados laborales más restrictivos o con altos requisitos afectan con fuerza a quienes tienen poca experiencia.
Deserción o desconexión con el sistema educativo
Factores económicos, académicos, familiares o de salud pueden influir en la decisión de abandonar los estudios.
Responsabilidades de cuidado
Una parte importante de las jóvenes realiza labores no remuneradas en el hogar, especialmente cuidado de niños o personas dependientes.
Falta de motivación o claridad vocacional
La transición entre educación media, técnica o universitaria es un periodo donde muchos jóvenes sienten incertidumbre frente al futuro.
Dificultad para compatibilizar estudio y trabajo
Los horarios educativos rígidos y la falta de empleo flexible afectan la continuidad de estudios en jóvenes que necesitan generar ingresos.
Un grupo que representa un riesgo social si no se aborda a tiempo
El crecimiento de este segmento juvenil implica desafíos importantes:
- Menor acumulación de habilidades laborales.
- Riesgo de menor movilidad social en el largo plazo.
- Brechas de género que se profundizan.
- Menor participación en el mercado y menor productividad futura.
- Un potencial impacto en la cohesión social y oportunidades de desarrollo.
En un país que envejece aceleradamente, dejar fuera del sistema educativo y laboral a más de 336 mil jóvenes significa desaprovechar talento y limitar la construcción de futuro.
Qué recomiendan los especialistas
Expertos en economía y empleo juvenil plantean varias líneas de acción que podrían ayudar a revertir esta tendencia:
Fomentar empleos formales y atractivos
Un mayor dinamismo económico es clave para abrir oportunidades reales.
Capacitación en áreas con alta demanda laboral
Programas de formación técnica y habilidades digitales pueden mejorar la empleabilidad de jóvenes con baja o sin experiencia laboral previa.
Apoyo dirigido a mujeres jóvenes
Medidas de corresponsabilidad y acceso a cuidado infantil pueden marcar una diferencia sustancial en su participación laboral.
Programas de transición educativo-laboral
Prácticas, sistemas duales y experiencias tempranas mejoran la conexión entre estudio y empleo.
Políticas públicas más potentes
Incentivos adecuados, subsidios bien diseñados y programas con buena cobertura pueden impulsar la reinserción educativa o laboral.
Un desafío que requiere soluciones colectivas
La inserción laboral juvenil es fundamental no solo para la economía del país, sino también para el bienestar personal y la autonomía de cada joven. La falta de oportunidades en este periodo crítico puede tener efectos duraderos, mientras que una buena política de transición puede marcar una diferencia significativa en su futuro.
Aunque el fenómeno de los jóvenes que no estudian ni trabajan no es nuevo, su persistencia y crecimiento hacen urgente avanzar hacia soluciones coordinadas entre instituciones educativas, empresas, organismos públicos y comunidades.
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